Si te gustó el artículo anterior sobre “finishing” y masterización este te va a encantar. Seguramente habrás oído hablar de los formatos DCP, DCDM y DSM y quizá pienses que son mera jerga aburrida pero no es así. Vamos a desglosar estos formatos para despejar cualquier confusión.
1. DCP (Digital Cinema Package):
El DCP, o Digital Cinema Package, es el formato estrella cuando se trata de llevar películas a la gran pantalla. Esto es lo que necesitas saber:
a) Estándar de Distribución Cinematográfica: El DCP es el caballo de batalla de la distribución cinematográfica digital. Desde los grandes estudios hasta los cineastas independientes, todos confían en este formato para llevar sus trabajos a la gran pantalla.
b) Contenido Integral: El DCP no es un archivo en sí mismo sino un contenedor o carpeta con una estructura estándar que contiene los MXF de vídeo y audio así como varios archivos de metadata que facilitan la proyección, como los subtítulos.
c) Calidad y Seguridad: El DCP no es solo un formato, se distingue por su calidad incomparable y seguridad contra la piratería.

2. DCDM (Digital Cinema Distribution Master):
El DCDM, o Digital Cinema Distribution Master, es el mensajero de la industria audiovisual.
a) Intercambio de Contenido: El DCDM facilita el intercambio de contenido entre estudios, postproductoras y otros colaboradores. Es el formato que mantiene la cadena de producción en movimiento.
b) Calidad Sin Compromisos: al tratarse de una secuencia de imágenes en formato TIFF en espacio de color XYZ, el DCDM ofrece vídeo sin comprimir y audio de alta calidad al igual que el DCP. No se escatima en detalles cuando se trata de preservar la integridad creativa.
c) No para la proyección, sí para la preservación: Aunque no está diseñado para la proyección en cines, el DCDM es vital para la preservación y el archivado a largo plazo.

3. DSM (Digital Source Master):
El DSM, o Digital Source Master, es donde comienza todo:
a) Archivo Original de Alta Calidad: El DSM es el santo grial de la masterización audiovisual. Es el archivo original, el punto de partida desde el cual se generan todos los demás formatos. A diferencia del DCDM que tiene formatos estandarizados, el DSM puede venir en varios formatos dependiendo del método de captura utilizado. Estos formatos pueden incluir secuencias de imágenes de alta resolución como DPX o Cine, normalmente en un espacio de color RGB, con diferentes resoluciones de píxeles y velocidades de fotogramas.
b) Referencia y preservación: Ya sea un archivo de vídeo sin comprimir o con compresión ligera, el DSM es la referencia definitiva para la masterización y la preservación a largo plazo.

En resumen, los formatos DCP, DCDM y DSM son los pilares de la masterización audiovisual. Desde la distribución en cines hasta la preservación a largo plazo, cada uno juega un papel crucial desde la concepción de una obra hasta su llegada a la gran pantalla. Por ello en Gradepunk estamos encantados de ayudarte en cualquiera de estos procesos para que tu master cumpla con los requisitos necesarios y se distribuya correctamente.
Ahora que conoces los secretos detrás de estos formatos, ¡ya estás listo para arrasar en las salas!